El tiempo ha pasado demasiado rápido y yo me he limitado a verlo pasar, a preocuparme en mi "lista de cosas por hacer" y en mis planes... Me he anclado en "lo que pasará", sin tener en cuenta "lo que pasa". ¿Sabéis cuál es el problema? Que siempre estamos tan preocupados por el futuro que nos olvidamos de vivir el presente. Siempre pendientes del porvenir, de los “planes” que ni siquiera sucederán, de deseos que nunca serán cumplidos, de personas que nunca llegarán. Siempre preocupados por cosas que todavía no han sucedido, ahogados en la angustia de lo venidero… ¿Y el presente? El presente lo malgastamos en vez de aprovecharlo; lo despreciamos e ignoramos, en vez de vivirlo, de exprimirlo al máximo y de estrujar cada segundo que nos brinda. El tiempo es caprichoso y, sin avisar, nos introduce en el futuro convirtiéndolo en presente. De ahora en adelante, he decidido ser yo la caprichosa y permitirme el lujo de engañar al tiempo, sin prisas, sin preocupaciones por lo que vendrá, sin ataduras a un par de manecillas, sin miedo. He decidido suprimir el futuro y olvidarme de mañana; y utilizar siempre el hoy, el aquí y el ahora. Saborearé cada instante, besaré lento, viviré rápido…

“Algunos están dispuestos a cualquier cosa, menos a vivir aquí y ahora.” John Lennon.
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